Ollas y sartenes de hierro

El hierro ha sido, desde la Antigüedad, uno de los materiales más usados, sobre todo las cacerolas, para platos de lenta cocción como legumbres o carnes.
Las cocinas de los hogares solían estar encendidas la mayor parte del día ya que servía también como calefacción, para tener agua caliente para cocinar de nuevo o para tomar alguna infusión de plantas medicinales.
Evidentemente, al igual que ocurre con el aluminio o el cobre, no podemos evitar que pase hierro en cantidades pequeñísimas a los alimentos. En este caso estas microcantidades son beneficiosas y nos pueden ayudar en los casos de personas con carencia de hierro.En algunos pueblos siempre se tenía dentro de los pozos de agua potable algún trocito de hierro para que poco a poco fuera soltando sus partículas. Era como tomar oligoelementos.
Uno de las precauciones que hemos de tener al comprar algún utensilio de cocina de hierro es que sea de hierro fundido, que no contenga plomo y que sea de alguna marca con garantía de calidad y uso culinario.
Si hablamos de desventajas diremos que son utensilios muy pesados. Así que hemos de buscarles una ubicación práctica para tenerlos siempre a mano sin tener que realizar mucho esfuerzo ni forzar la espalda en posturas poco cómodas.
Hay muchas personas que observan un cambio de sabor si cocinan líquidos como sopas.
Recordemos que no son prácticos cuando tenemos prisa ya que cuestan de tomar temperatura. Por el contrario hemos de apagar el fuego unos minutos antes de que la comida esté lista ya que aunque apaguemos el fuego, la cacerola continuará todavía muy caliente incluso mucho rato después.
Por supuesto no cocinar nunca aquellos platos que sean ácidos o tengan ingredientes ácidos como el vinagre, limón y frutas ácidas ya queestos ácidos tienden a corroerse y disolverse en los alimentos, alterando su la composición química y pueden producirse intoxicaciones o envenenamientos. Este es un consejo general siempre que cocinemos con hierro, estaño, cobre y sobre todo aluminio.
Por último recomendaros que nunca compréis objetos de segunda mano para cocinar y si lo hacéis vigilad que no estén rotos o con alguna fisura, aunque sea pequeña ya que por ahí es donde ese utensilio va a desprender más cantidad de ese material y fácilmente nos podemos intoxicar.
Si se os rompe o agrieta alguna cacerola no la tiréis.Puede servir como tiesto las plantas o para guardar alguna cosa.
En fin, pensemos en reciclar antes de tirar.
Datos del Autor:
Nombre: Josep Vicent Arnau
Contacto: JosepArnau@enbuenasmanos.com
Formación: Naturópata y Acupuntor
Artículo obtenido por: Enbuenasmanos Dietas
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